El gran dilema de la climatización en el hogar
El debate entre los sistemas de climatización tradicionales y las nuevas tecnologías está más vivo que nunca, impulsado por las normativas europeas que buscan descarbonizar nuestros hogares. Si estás pensando en comprar una vivienda de obra nueva o hacer una reforma integral, es muy probable que te enfrentes a la gran decisión: ¿Instalo aerotermia o sigo apostando por el gas natural? Ambas opciones cambian drásticamente la forma en que entendemos el consumo mensual. En Vivegreen hemos preparado esta guía detallada para explicarte en qué consiste cada sistema, sus diferencias técnicas y cuál resulta verdaderamente más rentable para tu bolsillo.Gas Natural: El sistema tradicional que todos conocemos
El gas natural ha sido el rey de la calefacción en España durante décadas. Su funcionamiento se basa en la combustión de un gas fósil dentro de una caldera para calentar agua, que posteriormente se distribuye a los radiadores y grifos de la casa.● Puntos a favor: Su principal atractivo es el precio de instalación. Poner una caldera de condensación de gas es un proceso rápido, conocido por todos los instaladores y con un coste inicial bastante accesible. Además, calienta el agua de forma muy rápida.
● Puntos en contra: Al quemar combustible, genera emisiones de CO2 y requiere salidas de humos, además de revisiones periódicas obligatorias por motivos de seguridad. Por otro lado, estás sujeto a la volatilidad y los cambios geopolíticos en los precios del gas, además de tener que pagar una cuota fija mensual por estar conectado a la red, aunque no lo uses.
Aerotermia: La revolución de la bomba de calor
Cuando hablamos de aerotermia, nos referimos a una tecnología basada en una bomba de calor de alta eficiencia que extrae la energía térmica (calor) presente en el aire exterior para trasladarla al interior de tu casa, incluso cuando en el exterioir estamos a bajo cero. Es una tecnología limpia y considerada energía renovable.● Puntos a favor: Es un sistema "todo en uno". Con una sola máquina tienes calefacción en invierno (ideal con suelo radiante o radiadores de baja temperatura), aire acondicionado en verano y agua caliente sanitaria todo el año. Al no haber combustión, es 100% segura, no requiere chimeneas y no emite gases en tu hogar.
● Puntos en contra: La inversión inicial es notablemente más alta que la de una caldera de gas, y el equipo (la unidad exterior y el depósito interior) requiere algo más de espacio físico en la vivienda.